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Columna del presidente de CIDOA, Hugo Belcastro, publicada en la edición del diario El Cronista del 12/02/2019 – 

El mercado automotriz de la Argentina está integrado por 11 marcas radicadas que producen vehículos localmente y otro tanto de marcas no radicadas que complementan la oferta. Las 11 terminales radicadas comercializan el 93% de las ventas totales de vehículos y las terminales no radicadas el restante 7%.

Se trata de un mix equilibrado en términos de mercado, que considera la necesidad de dar preferencia a la industria nacional y deja un margen razonable a la importación que permite que la oferta incluya los mismos autos que circulan en las principales ciudades del mundo y actúa como factor de protección del consumidor para no volver al pasado con modelos caros y malos.

Sin embargo, de cada 10 autos que comercializan las marcas radicadas, siete son importados, fundamentalmente de Brasil y en menor medida de México, mientras que los tres restantes son de producción local. Al mismo tiempo, es importante destacar que la mitad de los autos que se producen en la Argentina se exportan. En cuanto a la situación arancelaria, los modelos que se importan de Brasil o México no pagan arancel de importación, mientras que los autos que llegan del resto del mundo pagan el máximo impuesto aceptado por la Organización Mundial del Comercio, que es del 35%. Se estima que este año en la Argentina se patentarán unas 600.000 unidades, un 30% menos que las 880.000 del 2016. Esa caída del mercado está provocada porque tanto los autos terminados como ensamblados en nuestro país tienen un alto contenido de piezas importadas y siguen el precio del dólar; en consecuencia, han subido por encima de la inflación y los salarios.

Hace 21 años, en 1998, se patentaron 500.000 unidades 0 Km lo que fue una cifra récord para la época. Debemos tener en cuenta que ese año la tasa de interés en pesos era del 6% anual y la inflación del 3% anual. Otro “récord”, pero esta vez lamentable, fue el de 2002, cuando apenas se patentaron 90.000 autos. Esta “montaña rusa” hace que paras las marcas sea muy difícil planificar y proyectar. Sin embargo, y a pesar de todo esto, se observa una actividad sana en función de que existe una plena oferta y competencia tanto entre marcas como entre concesionarios para que el cliente disponga de varias opciones.

La era de los autos eléctricos

Lo que se viene fuerte en el mundo son los autos eléctricos, tema en el que la Argentina está un tanto rezagada porque recién el año pasado comenzó a implementar mecanismos impositivos para alentar su llegada. Cualquier país no solo de Europa o los EE.UU. sino también de Latinoamérica está más avanzado en este tema que Argentina.

Los vehículos eléctricos tienen muchas virtudes. Desde el punto de vista del medio ambiente su funcionamiento no produce emisiones de carbono manteniendo limpio el aire que respiramos, y al ser silenciosos también mejoran la calidad de vida en las ciudades. Por otra parte, implican un ahorro en el uso de petróleo, una energía costosa y no renovable. Además, para el usuario el gasto económico es en promedio ocho veces menor que el de un auto a combustión. A esas ventajas hay que sumarle que los vehículos eléctricos prácticamente no requieren mantenimiento puesto que esos impulsores tienen menos desgaste, no requieren motor, ni aceite, ni filtros, ni caja de velocidades.

Ya muchas ciudades de Europa han puesto fecha límite a la comercialización de autos a combustión lo mismo que los fabricantes más desarrollados. El país más avanzado en este tema es Noruega donde uno de cada tres autos que se patenta es eléctrico.

Como dato ilustrativo, en 2013 se vendieron en el mundo 200.000 autos eléctricos; en 2018, 2.000.000 y se proyecta 20.000.0000 para el 2025. También se estima que en 2030 tendrán un menor precio que los autos de combustión.

Los híbridos también representan un segmento atractivo, sin embargo se comenzaron a comercializar cinco años antes y ya fueron superados en volumen por los eléctricos.